viernes, 18 de octubre de 2013

La pianista

Aprovechando los Premios Príncipe de Asturias, se están organizando por aquí algunas exposiciones, coloquios, proyecciones y otros eventos sobre Haneke. Este jueves, por ejemplo, fui a ver La pianista al Filarmónica, gratis y con música en directo antes de la película. Porque aquí, de vez en cuando, sabemos hacer las cosas más que bien.
Claro que todo habría sido mejor si me gustase Haneke. Ojo, no creo que sea un mal cineasta, ni mucho menos. Sé que sus películas son buenas; no se puede negar lo innegable. Pero no me gustan. Las encuentro violentas, incómodas, incompresibles y normalmente poco resueltas. No me entendáis mal, no busco un final de cuento, sólo algo en lo que apoyarme. 
En el caso de La pianista, por ejemplo, uno puede pasarse media película intentando seguir los acontecimientos para luego acabar preguntándose hasta qué punto era real lo que estaba viendo. Es un juego muy interesante, sí, pero el final no sigue ninguno de los caminos que parecían posibles. Es más, no parece un final en absoluto. Haneke no cierra el telón: lo tira y prende fuego al teatro.

2 comentarios:

  1. Jajaja, crítica acertadísima como siempre. Aunque yo valore tantísimo --y lo sabes-- el cine de este hombre.

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    1. ¡Muchas gracias, Raquel! ^^
      Yo no habría ido a verla si no me hubieses hablado de ella y no habría conseguido darle tantas vueltas de no ser por tus agudos comentarios :)

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