sábado, 31 de agosto de 2013

Mala leche

Mala leche es una película con la que te puedes echar unas risas y ya. No tiene más fondo ni más truco. 
Ojo, eso no es nada malo; ya les gustaría a muchas otras películas poder llegar a algo así. Es que a veces parece que debe haber un fondo ultra trascendental para que una película sea buena o, por el contrario, que una comedia ligera debe ser tan absurda que hasta le falte el argumento. Pues nada de eso, señores. Aquí está Mala leche para demostrarlo. 
Hoy, para variar, os voy a contar de qué va porque me decidí a verla en cuanto lo oí: ese bebé que aparece en el cartel es la reencarnación de un arquitecto muerto de pronto y de mala manera cuando iba a recuperar el proyecto de su vida. Él, Simon, cree que el responsable es Vincent Porell, que resulta ser precisamente el padre de su reencarnación. Os podéis imaginar su reacción: desde el mismo momento de su nuevo nacimiento, Simon hace todo lo posible por desquiciar a su "padre".
Sin embargo, su comienzo no es tan limpio como cabría suponer. La película no olvida la vida pasada de Simon, esto es, a su novia y el amante de ésta, el mejor amigo del propio Simon, por si las cosas no eran ya bastante complicadas. 
No os cuento más, no vaya a ser que os estropee la película. 
Insisto en lo que dije al comienzo del post, pero tampoco quisiera dejar de decir que me reí con Mala leche y que incluso me sorprendió, muy gratamente, además. Podía tener más o menos una idea de qué iba a ocurrir a continuación (y no siempre) aunque nunca fui capaz de imaginar cómo. A mí, personalmente, eso me parece todo un mérito.

viernes, 30 de agosto de 2013

Harry Potter


Literalmente crecí con Harry Potter y, lo que es mejor aún, Harry Potter fue creciendo con mi generación. ¿Os acordáis? Pudimos ver cómo los cuentos de niños se transformaban en algo más grande, revelando lo que desde el principio estuvo detrás de ellos. 
Los detalles que de pequeños tanto nos maravillaron tuvieron siempre una razón de ser, que no se descubrió hasta el ultimísimo momento. Una labor titánica, diría yo, muy digna de la mejor novela de detectives: todo estuvo siempre ahí, delante de nuestras narices; sólo había que atar los cabos. 
Por eso me ha gustado tanto leer los siete libros del tirón, porque por primera vez he podido verlos de forma global, como lo que siempre fueron: una única historia, honda, magistralmente planeada y sin fisuras. 
Pero claro, pasa lo de siempre: es difícil (por no decir imposible) plasmar todos esos elementos en una película (o en ocho). Esta vez, con la lectura tan reciente, he podido darme cuenta de cuánto se quedó fuera, perdido como el espectador que no conociese la historia completa. 
Es cierto, todo sea dicho, que la mayoría de las películas de Harry Potter realmente llegan a funcionar como tales pero, nunca me cansaré de repetirlo, no dejan de ser resúmenes de las novelas. No es de extrañar, pues, que muchas (muchísimas) veces queden tramas incompletas o mal resueltas y, sobre todo, grandes descubrimientos reducidos a meras casualidades. Recuerdo que en Harry Potter y la Orden del Fénix se hacía incluso necesario recurrir a la novela para poder entender lo que ocurría en pantalla. De ahí que la considere el más estrepitoso fracaso de esta franquicia cinematográfica.
Ahora bien, tampoco debería pasar por alto que no son precisamente pocas las veces que se alteran ciertos detalles y se consigue un muy buen resultado que, si bien distinto del original, es muy digno de su premisa. Tengo que reconocer que me costó más o menos seis películas llegar a esta conclusión (o tregua).
Con todo, el recorrido ha sido más que satisfactorio. Así doy por terminado el maratón Harry Potter, que me ha devuelto lugares que creía olvidados y recuerdos que parecían perdidos.

Harry Potter y la piedra filosofal: Puesto #149 de las 200 de Cinemanía.
Harry Potter y las Reliquias de la Muerte II: Puesto #171 de las 200 de Cinemanía.

jueves, 29 de agosto de 2013

Love Actually

Lo que más me gusta de Love Actually es que en cierto modo constituye una parodia de su propio género pero, y eso es lo más sorprendente, de una forma perfectamente seria. 
La premisa de la que parte esta película es la misma que la de cualquier comedia romántica. Sin embargo, en algún punto imposible de concretar Love Actually se sale de la senda prefijada; a partir de ahí no hay vuelta atrás (por suerte).
Hombre, el hecho de que la película esté compuesta por pequeñas tramas entrelazadas ayuda. Creo que de esta forma se aprovecha lo mejor de un buen relato corto: un único y breve impacto capaz de abarcarlo todo.
Claro que tampoco hay que descuidar el efecto global. No estoy muy segura pero tengo la sensación de que la emoción del final de cada una se condensa, se fusiona y, de esta inspiradora manera, da lugar a un final simplemente grandioso (que no perfecto; otro soplo de aire fresco) en el que todas las emociones acumuladas se desbordan de pronto como una cascada incontrolable.
Y el reparto... Pocas veces se puede ver a tantos grandes actores reunidos. Ya sólo por eso valdría la pena hacerle un buen hueco a esta película.
Antes de irme os dejo con una de mis escenas favoritas; es quizá el mejor ejemplo del sentido paródico del que os hablaba al principio. 


Puesto #148 de las 200 de Cinemanía.

viernes, 23 de agosto de 2013

Carrie

¿Alguna vez os ha pasado que, haciendo zapping sin rumbo fijo, de pronto dais con una película que está empezando? Hay pocas cosas que puedan superar lo grandioso de ese momento. 
El caso, entrando en materia, es que anoche di de bruces con la primerísima escena de Carrie. Fue algo tremendamente curioso, no sólo por lo poco probable que es encontrar una película en estas condiciones, sino porque tenía esa imagen grabada en la mente desde hace años y no supe hasta hace poco que pertenecía a CarrieAsí que por fin pude saciar mi creciente curiosidad y comprobar que esta película tiene aún más escenas memorables. 
Ahora la cuestión es (sobre todo después de contemplar este inquietante cartel) si Carrie da miedo. Estuve mucho tiempo dándole vueltas y, sinceramente, no soy capaz de dar con una respuesta. Está claro que este es un tema muy subjetivo y, además, el cine y el miedo han cambiado desde 1976. Como posible (y muy vaga) medida quizá os sea útil saber que no me considero capaz de ver películas "de miedo" sola y en serio y, sin embargo, no tuve ningún problema viendo Carrie; hasta me gustó, aunque no puedo obviar la inquietud que siento de fondo desde que acabó. Porque ese final... Vaya final.

sábado, 3 de agosto de 2013

50/50

Os pongo en situación: al protagonista de esta película acaban de diagnosticarle cáncer y tiene un 50% de probabilidades de sobrevivir. 
Pero, curiosamente, 50/50 trata de cualquier cosa menos del cáncer mismo. Obviamente, la enfermedad está presente pero no de la forma tan absoluta ni lastimera que abunda en estos casos. 
Es posible que algunos consideren que lo que se hace en 50/50 es frivolizar el tema pero, a mi modo de verlo, lo que se consigue en esta película es ahondar en la persona, no en el enfermo: pone de manifiesto que, a pesar de lo devastador de esta situación, todavía hay más cosas en la vida que merecen atención. 
Puede que suene extraño, pero flota en el ambiente de 50/50 un cierto sentido del humor que lo empapa todo y nunca te deja caer en la lástima ni en la pena, aunque esto no implica que falten los momentos duros: los hay, estad seguros de que los hay.
Pero no os preocupéis: al acabar 50/50 estaréis tranquilos. 

Ahora me ves...

Probablemente el verano es la época más floja en lo que se refiere al cine. En estos meses se aprovecha para lanzar los llamados "blockbusters", que no tienen más objetivo que reventar las taquillas para luego marcharse por donde han venido. Sin embargo, de vez en cuando aparecen algunas cintas capaces de salvar las vacaciones. 
Poco más os puedo decir de Ahora me ves... sin desvelar nada. Porque precisamente ahí está la cuestión: esta es una de esas películas en las que vale más entrar sin saber nada. Sólo así, sin prejuicios, es como podréis acercaros al enigma que la rodea y, con suerte, resolverlo. 
Ahora me ves... es un poco como esas clásicas películas de misterio: te van dejando pistas, pequeñas y fugaces, cuya relación se descubre en el último momento. Y no sobra ninguna, que es lo mejor de todo. No hay una sola nota discordante en este espectacular filme. Ahí es nada.