miércoles, 8 de agosto de 2012

Legado

Hace ya unos cuantos años (ocho, si mis cálculos no fallan) se publicó Eragon en España. Es posible que algunos de vosotros, incluso muchos, reconozcáis este nombre por un despropósito de película que se hizo algún tiempo después. Dejemos ese asunto a un lado porque creo que mi posición al respecto ha quedado bien clara.

Hoy quiero hablaros de la cuarta y última parte iniciada por Eragon: Legado o La cripta de las almas
Os podéis imaginar que en todo el tiempo que ha pasado, no ya desde la primera entrega sino desde la tercera (unos cuatro años, creo), he leído otras cosas y mis gustos han cambiado. Eso no significa, sin embargo, que no me guste "recordar viejos tiempos" de vez en cuando. Por eso, y porque no me gusta dejar sagas inacabadas, me decidí a leer Legado. El resultado no podría haber sido más satisfactorio.
Christopher Paolini ya en sus comienzos era peculiar. La historia que plantea no deja de ser la clásica novela fantástica pero con un punto nuevo, sobre todo en la forma de tratar la guerra: la despoja del glamour al que nos hemos acabado acostumbrando, dando más protagonismo al conflicto interno que supone para el combatiente. Por este motivo, la de Legado es una de las historias más sensibles, a falta de una palabra mejor, que he leído en toda mi vida. 
Además, en esta novela en concreto se puede apreciar lo muchísimo que ha madurado Paolini, no sólo como escritor sino también como persona. Tened en cuenta que tenía tan sólo 19 años cuando su primera novela fue publicada. 
No quiero dar más detalles porque, si no se ha leído ninguno de los libros, es muy fácil hacer spoilers. De hecho, sólo pasar las páginas para consultar el significado de alguna palabra en el idioma antiguo (Paolini tuvo la decencia de adjuntar un glosario de términos al final de cada libro) puede resultar peligroso, lo digo por experiencia propia: cuando estaba leyendo Eldest, segunda parte de Eragon, leí una línea sin querer y se me chafó el libro entero; todavía hoy recuerdo qué página era y dónde estaba esa frase. 

No suelo ser partidaria de alargar historias pero en este caso no puedo evitar hacer una excepción: espero que algún día, dentro del tiempo que sea (los lectores de Paolini aprendimos a tener paciencia), salga a la luz algo, lo que sea, que termine de resolver todos los asuntos aún sin resolver al final de esta saga.

2 comentarios:

  1. Te dije que era un buen libro y que te gustaría :)
    Cuando quedemos tenemos mucho de qué hablar

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