viernes, 24 de octubre de 2014

Orange Is The New Black


Yo empecé a ver Orange Is The New Black casi sin querer. Y creo que seguí de la misma manera. A ver, quería saber cómo evolucionaba la historia, de verdad que quería, pero siempre tuve la sensación de que realmente no había una historia como tal: no hay un argumento único que englobe estas dos temporadas, y las que queden. No me vale "Piper va a la cárcel, la serie va de cómo trata de sobrevivir ahí" porque muy pronto Piper se convierte en un personaje más de este inmensísimo mural. Además, tengo que reconocer que le tengo un poco de manía.
El caso es que Orange Is The New Black funciona. Aunque falte esa cohesión global, esta serie es capaz de desarrollar unos personajes lo bastante interesantes como para captar la atención del público. En ese sentido viene muy bien que de vez en cuando un capítulo se centre en uno solo de esos personajes y se aborde su historia. Unas veces es más sutil que otras pero siempre se consigue entenderlos un poco mejor. Es una manera genial de recordarnos que todos tenemos pasado, fondo y cargas.
Por supuesto, no podemos pasar por alto la descarnada crítica que esta serie hace del sistema que representa. Yo no podría expresarlo con palabras, la verdad; creo que algo así es mejor verlo. Sólo puedo decir que casi me resulta increíble que algunas personas, en alguna parte, se vean tan desprotegidas, tan ignoradas y tan olvidadas.

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