sábado, 7 de diciembre de 2013

Notting Hill

Tengo un gran dilema con esta película. Bueno, no es realmente un gran dilema: tengo claro que este no es el género que me va y que, aunque no la voy a desterrar a lo más profundo del abismo de las malas películas, no me apetece volver a verla. 
Esta especie de dilema pasa por el hecho de que Notting Hill está bien hecha. Los espacios en los que se desenvuelve la trama son tan elaborados que resulta imposible pasarlos por alto, desde el barrio homónimo a un jardín prohibido y, por supuesto, la librería. Tengo que reconocer que son mi debilidad: me metería en algunas películas sólo por visitar las librerías que aparecen en ellas. Una vez lo conseguí, de hecho, pero esa es otra historia. 
El problema que le veo a Notting Hill es que no le encuentro sentido a esta historia de amor. Bien es cierto, sin embargo, que sin toda la parafernalia que la distingue de una historia cualquiera, presenta uno de esos romances tan tórridos, apasionados y a veces autodestructivos. Creo que eso es lo que no me puede gustar de Notting Hill. Desde luego, no es buen síntoma pasar una película entera pensando "Él se merece algo mejor", por muy cierto que sea. 

domingo, 24 de noviembre de 2013

El cuaderno rojo, de Paul Auster

Ya sabéis que a mí el argumento me importa poco y que, de hecho, la mayor parte de las veces me sumerjo en un libro o en una película sin saber apenas de qué va y, lo que es mejor todavía, sin tener ni idea de qué me voy a encontrar. 
A veces, sin embargo, ni siquiera leer la sinopsis es un impedimento para eso porque en algunas grandes ocasiones no hay argumento que contar. Ese es, efectivamente, el caso de El cuaderno rojo, de Paul Auster, traducido por Justo Navarro (también autor del prólogo).
Lo que yo sabía antes de leer esta novela es que Paul Auster recogía en ella algunas anécdotas, algunos acontecimientos que, a lo largo de su vida, le habían marcado en mayor o menor medida. Justo Navarro, por su parte, completaba la serie con el reflejo de Auster en sí mismo, por decirlo de alguna manera. El resultado es simplemente extraordinario, mucho más que sorprendente y, sinceramente, memorable.
Es posible que algunos de vosotros lo encontréis pobre y poco interesante pero a mí, creo que ya os lo he dicho en alguna ocasión, lo que me gusta es que me cuenten cosas. 

martes, 19 de noviembre de 2013

Blue Jasmine


Recuerdo que uno de los problemas que suelo tener con las películas de Woody Allen es que sus protagonistas me resultan demasiado cargantes. Con Blue Jasmine debería pasarme lo mismo caso (y en cierto modo así es) pero, a diferencia de ocasiones anteriores, me ha encantado de principio a fin.
Esta película te planta en el peor momento de la vida de Jasmine, justo cuando ha tocado fondo, y va recuperando las circunstancias que la han llevado a ese punto. Creo que es una de las pocas veces en que esta combinación no resulta agobiante ni se desarrolla más una de las líneas a expensas de la otra: ambas se combinan perfectamente a lo largo de toda la cinta. Ni siquiera hacen falta transiciones, sólo Cate Blanchett: no hay más que mirarla unos segundos a la cara para saber si es millonaria o está en números rojos. Por esos detalles, esta es mi interpretación favorita de la actriz hasta el momento.
El caso, y aquí está la miga de la película, es que Jasmine nunca llega a cambiar. Es un personaje redondo: gira sin poder llegar a detenerse, siempre con el mismo centro, siempre con el mismo objetivo. Como todos, en el fondo.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Ser o no ser

Va a ser cierto eso de que se puede hacer comedia con cualquier tema. Incluso con el nazismo. Es posible que suene extraño así dicho, casi cruel, pero nada más lejos de la realidad: Ser o no ser es una de las películas más divertidas que he visto nunca. 
Para vuestra tranquilidad, os voy a comentar un poco de qué va el asunto si, como yo, no habíais oído hablar de ella. Ser o no ser se sitúa en Polonia, en los momentos inmediatamente anteriores al estallido de la Segunda Guerra Mundial. Los protagonistas son los miembros de una compañía teatral polaca, que deben decir adiós a la obra sobre Hitler que habían preparado aunque sí podrán darle buen uso al vestuario. 
El caso es que estos actores se proponen dinamitar la ocupación nazi desde dentro, aunque no en sentido literal y desde luego no de la forma convencional. Y es que esta trama tan seria a veces parece más un telón de fondo que otra cosa. Pero, la verdad, apenas se echa en falta: es una película brillante que no tiene miedo a elevar al nivel de arte la más ácida crítica. Sinceramente, este tipo de ejercicios siempre me parecieron las más grandes muestras de valentía, sobre todo en el momento en que apareció Ser o no ser.
Eso no significa, sin embargo, que esta película se haya quedado obsoleta: no dejó de ser relevante pasado su tiempo, sino que todavía hoy podemos encontrar algunos detalles que nos son cercanos y, lo que es más, podemos reconocer en Ser o no ser al predecesor de uno de los géneros más populares y extendidos hoy. Ya veréis cuál.

Puesto #150 de las 200 de Cinemanía.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Encuentros en la tercera fase

Probablemente el de los alienígenas sea uno de los temas más tratados del cine. No soy una experta en el asunto, ni mucho menos, y realmente son muy pocas las películas de extraterrestres que he visto (la mayoría por culpa de la misma amiga) pero esta es, sin duda, mi favorita de todas ellas. 
Encuentros en la tercera fase es Spielberg en estado puro. Tiene ese planteamiento tan casual, tan de pasada, que hace la transición hacia lo demás más sutil y sencilla. Es como si cualquier cosa pudiese pasarle a cualquiera; te hace sentir potencialmente importante. 
La amiga que me recomienda estas películas me decía que una de las cosas que más le gustaban de estas películas de Spielberg es que los humanos también eran muy entrañables. Me hizo pensar que realmente en estos temas los malos solemos ser nosotros: somos los que tememos a lo desconocido, los que huimos de él y, de paso, intentamos hacer el mayor daño posible. La verdad, no nos dejan en muy buen lugar. Pero bueno, aquí está Encuentros en la tercera fase para enmendarlos y devolvernos un poquito de fe en el ser humano.

El resplandor

Hace no mucho hablábamos aquí del cine de terror. A propósito de este tema a mí se me planteaba una duda que a día de hoy sigue sin estar del todo resuelta: ¿ha cambiado el miedo desde estas películas hasta ahora?
De todas formas, lo que sí podemos afirmar es que El resplandor escapa a cualquier categoría. Hay algunas películas, unas pocas a lo largo de la historia del cine, que sobreviven a su propio momento y se convierten en clásicos atemporales, a veces incluso imposibles de clasificar, como es el caso.
Vale, se suele decir que El resplandor es una de las mejores películas de terror de todos los tiempos, si no simplemente la mejor. Aunque, sinceramente, yo a estas alturas prefiero prescindir de ese tipo de etiquetas y quedarme con que, sí, El resplandor es terrorífica, y sí, es una de las mejores películas que he visto.

Puesto #25 de las 200 de Cinemanía.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Las vírgenes suicidas

Aún no leí la novela en la que se basa esta película pero, si ya tenía ganas antes de verla, ahora casi no quepo en mí de la emoción. 
Lo más curioso de Las vírgenes suicidas es que no te llega a contar una historia entera: en realidad se trata de cómo una historia queda incompleta y, lo que es más, de la imposibilidad de completarla. 
Sin embargo, nunca da la sensación de ser una película a medias ni tiene demasiadas lagunas como para no seguir la trama. Todo lo contrario. Consigue fascinar al espectador con las cosas que no cuenta, que se equilibran perfectamente con las que sí se dicen.
La cubre una atmósfera de cierta irrealidad, que no es más que el mejor reflejo posible de la fascinación que despiertan las protagonistas en los chicos que relatan su historia. Es simplemente embriagadora pero, sorprendentemente, no por ello delicada: Las vírgenes suicidas no tiene ningún problema para lanzarte una cruda verdad a la cara.
Por cierto, esta es la película que me reconcilió con Sofia Coppola