lunes, 22 de mayo de 2017

La gran belleza

Hace no mucho se me veía comentar que no soy ninguna esteta. Y sin embargo aquí estoy: rendida como todos ante La gran belleza.
Esta fue la insistente recomendación de una amiga (préstamo incluido), que además tuvo el buen instinto de no explicarme de qué iba. Ella tiene buena mano para las sinopsis, pero quizá esta sea la mejor manera de acercarse a La gran belleza: sin palabras. 
Aunque mi primer impulso siempre es describir La gran belleza como una película para recrear la vista, creo que eso no le hace ninguna justicia: la estética de La gran belleza tiene sentido siempre y cuando se le dé un significado último; de otra forma no sería más que un espectáculo de fuegos artificiales. 
Me pregunto si no estaré cayendo en el más profundo snobismo con comentarios como ese. Quiero decir: ¿tan malo sería que una película se basase en la imagen? Al fin y al cabo ese es su medio ¿no? No me lo tengáis demasiado en cuenta: soy una persona de palabras, como quien dice, y hay poco que pueda hacer para remediarlo. A estas alturas lo único que sé a ciencia cierta es que para mí fue tan importante el debate post película como la película en sí; en mi caso fue eso lo que completó la experiencia de La gran belleza
Creo que voy a seguir el ejemplo de mi amiga y parar el post aquí. Vuestros coloquios, si los necesitáis, deben ser vuestros. 

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