sábado, 3 de agosto de 2013

50/50

Os pongo en situación: al protagonista de esta película acaban de diagnosticarle cáncer y tiene un 50% de probabilidades de sobrevivir. 
Pero, curiosamente, 50/50 trata de cualquier cosa menos del cáncer mismo. Obviamente, la enfermedad está presente pero no de la forma tan absoluta ni lastimera que abunda en estos casos. 
Es posible que algunos consideren que lo que se hace en 50/50 es frivolizar el tema pero, a mi modo de verlo, lo que se consigue en esta película es ahondar en la persona, no en el enfermo: pone de manifiesto que, a pesar de lo devastador de esta situación, todavía hay más cosas en la vida que merecen atención. 
Puede que suene extraño, pero flota en el ambiente de 50/50 un cierto sentido del humor que lo empapa todo y nunca te deja caer en la lástima ni en la pena, aunque esto no implica que falten los momentos duros: los hay, estad seguros de que los hay.
Pero no os preocupéis: al acabar 50/50 estaréis tranquilos. 

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