viernes, 29 de junio de 2012

Al mal tiempo, buen cine

El miércoles fue, según dicen, el día más caluroso del año. Con ese panorama, una amiga y yo decidimos, con el mayor de los entusiasmos, ir a la piscina. Ya con el bikini puesto y cargadas con todo el arsenal playero, va y se pone a granizar. Os lo juro, ni aguanieve ni historias: granizo.
Así que no nos quedó otra que cambiar de planes. Fuimos a mi casa y vimos (500) Days of Summer. Ya le había dado mucho la vara a mi amiga con esta película, sobre todo con su banda sonora. No me costó mucho convencerla, tan empapadas como estábamos.

Aparte de esta, he visto (500) Days of Summer un montón de veces y ninguna me ha decepcionado, ni muchísimo menos. 
Lo frustrante es que, aún así, todavía no puedo decir qué es exactamente lo que me encanta de ella. Sé que me fascinan su banda sonora y su estética que, si bien no es tan particular como la de Amélie, sí tiene un algo, un "nosequequequeseyo".
Pero lo más llamativo de (500) Days of Summer no es ninguna de estas cosas, sino su argumento. No creo necesario hacer un resumen distinto del que ya en su día promocionaba esta película:
Chico conoce a chica. Chico se enamora. Chica no.
Puesto #156 de las 200 de Cinemanía.

miércoles, 27 de junio de 2012

Dos chicas sin blanca

Caroline pertenece al grupo de los llamados "privilegiados varones blancos". Es rubia, guapa, educada, tenaz hasta lo irritante y, claro, pija. Su vida parece perfecta hasta que su padre es condenado por estafa y encarcelado y ella se queda en la calle, sin nada ni nadie. 
Sí, es triste, sobre todo porque la chica es hasta entrañable. Pero lo que nos interesa es lo que ocurre después, cuando consigue trabajo como camarera en un restaurante de Brooklyn. Allí conocerá a Max, su antítesis: pobre, desafortunada, dura y pesimista. 
Sus formas de ser y su visión del mundo no tardan en chocar, como no podría ser de otro modo. Eso no impedirá, no obstante, que se conviertan en íntimas amigas, casi hermanas. 

¿Dónde está la novedad de Dos chicas sin blanca, entonces? Ni más ni menos que en su guión: es fresco, vibrante, joven; una reedición de la clásica sitcom. 
Dos chicas sin blanca es una de esas comedias tan agradecidas que no te exigen nada, sólo que las veas de vez en cuando. No tienes que tragarte todos y cada uno de los capítulos para enterarte de lo que ocurre, sino que cada episodio existe por sí mismo, casi sin necesidad de los demás. Y digo "casi" porque sí existe una relación entre unos y otros, aunque menos evidente que en otras series. Para mí eso es una ventaja más que un defecto, pero allá cada cual; hay gustos para todo.
Además, maneja un número muy reducido de personajes principales. Espero que siga así, porque muchas veces una serie empieza a decaer en el momento en el que introduce cada vez más secundarios, hasta llegar a un punto en el que no conoces a nadie. De hecho, desarrollo desde hace tiempo una teoría según la cual el declive de una serie es directamente proporcional al número de personajes nuevos. Pero oye, a lo mejor esto también es cuestión de gustos.

De momento sólo hay una temporada, y ni siquiera la he visto entera, pero tengo muchas esperanzas depositadas en esta serie. Ojalá siga tan bien como hasta ahora.

sábado, 23 de junio de 2012

Hysteria

No sé si estáis familiarizados con el concepto de "histeria femenina". Era el diagnóstico que se daba a aquellas mujeres que mostraban "crispación nerviosa", "pensamiento errático" y otros diversos síntomas que hoy se asociarían a simples nervios; en la actualidad ni siquiera tiene el rango de enfermedad que se le daba entonces.
En el siglo XIX, una época de grandes cambios, una mujer no podía desear algo más que dedicarse al hogar y los hijos, y ya ni hablamos de enseñanza superior o derecho a voto... Se creía que todo aquel comportamiento que se saliese de los límites fijados por la tradición era consecuencia de aquella histeria femenina.
Había un tratamiento para este trastorno: consistía en una serie de masajes en el clítoris a través de los cuales la paciente (con suerte) llegaba al orgasmo. Las violentas sacudidas que se apoderaban entonces de su cuerpo permitían que su útero se colocase como es debido, poniendo fin al problema. En casos extremos, se proponía la extirpación del útero así como el internamiento de la paciente en una clínica psiquiátrica. 
Y todo esto porque los maridos de estas mujeres "no sabían satisfacerlas como debían o no lo hacían con la suficiente frecuencia".
La acción de Hysteria se sitúa en este contexto, aunque cabe aclarar que no por ello es una película histórica. No sé exactamente cuánto habrá de verdad en los hechos presentados, pero de lo que sí estoy segura es de que Hysteria es más bien una comedia romántica.
Cumple con creces su cometido, eso sí: entretiene a lo largo de sus dos horas de metraje y hay alguna que otra carcajada asegurada. Pero no llega a más. Tampoco creo que lo pretenda.

jueves, 21 de junio de 2012

Cosas que los nietos deberían saber

Sé que con este post sólo voy a hacerme eco del prólogo del libro, pero es que realmente no queda mucho más que decir. 
Puede parecer que me pongo en contra de los prólogos o de este libro en conjunto. Nada más lejos de la realidad: hay que leer los prólogos (esperando que ninguno te cuente el final del libro, como ya me ocurrió una vez), leer Cosas que los nietos deberían saber y escuchar Eels. Todo a la vez, si podéis.

Ya sabéis que no me gusta hacer sinopsis, que sólo así evito spoilers masivos. Sin embargo, la parte positiva de leer biografías de gente viva es que la historia está ya de por sí sin acabar: no hay ningún final que estropear, lo cual es estupendo para la gente como yo. Claro que esto ocurre pocas veces, todo hay que decirlo.
Es verdad que precisamente por tratarse de una biografía queda poco que contar. Basta con que busquéis "eels", tal cual, en Google y ahí os saldrá todo. O eso imagino, vaya, porque yo busqué sólo su música cuando empecé a leer el libro y para eso recurrí a Facebook y Youtube. 
Vamos, que empecé a leer una autobiografía sin saber que era una autobiografía. ¿Qué me impulsó a hacerme con este libro, entonces? Bueno, leí por encima la sinopsis (que una editorial sí puede y sabe ofrecer) y me pareció interesante. Creo que llegué a leer un par de líneas antes de decidir que Cosas que los nietos deberían saber iba a gustarme. Fue casi amor a primera vista, como quien dice. 
Pensé mientras leía el prólogo que mi falta de información se volvería tarde o temprano contra mí pero una vez más tuve suerte y lo que conseguí fue una sensación de descubrimiento genuina y más que satisfactoria. Eso sí, os recomiendo encarecidamente que oigáis Eels mientras leéis este libro (aunque no sea del todo necesario: un par de horas de escucha y ya tienes la música en la cabeza).

Me encantaría poder hacer un análisis musical de la trayectoria de Eels, pero me temo que me resulta imposible. Tengo por norma no hablar (o hacerlo lo menos posible) sobre aquello de lo que no sé y aunque me encanta la música no considero que tenga los suficientes conocimientos en este campo como para emprender tal tarea. Como suelo decir mientras me encojo de hombros: me quedé en la flauta dulce.
Pasaré a lo que es "lo mío", entonces. 
Normalmente esquivo las biografías. Me parecen en general aburridas, poco más que propaganda en favor de su protagonista. Y las autobiografías ya... a puntito de sacar por fascículos con cualquier revista del corazón. No puedo olvidar, sin embargo, que hace unos años leí la autobiografía de Roald Dahl: Boy. Tenía el mismo tono que sus novelas, el mismo encanto y la misma mirada infantil. Cuando pienso en biografías procuro acordarme de este libro. 
Pero ojo, igual que digo que Boy es una novela preciosa, aviso de que Cosas que los nietos deberían saber no lo es tanto. No lo pretende: ni conmover a nadie, ni excusarse en una vida realmente complicada, ni hacerse publicidad. Es un hombre con algo que contar y punto. 
Rodrigo Fresán viene a decir en el prólogo que el tono de Cosas que los nietos deberían saber y la música de Eels es el mismo: una especie de derrota victoriosa, una mirada esperanzada desde lo más profundo del abismo.

lunes, 18 de junio de 2012

Premios

Hace tiempo Irene, de My Vintage World me concedió unos nuevos premios. Desde aquí quiero darle las gracias una vez más porque siempre se acuerda de mí, lee mis posts y me anuncia. Muchas gracias, Irene :)
También debo un caluroso agradecimiento a Nienor, de Voces en el Viento, usuaria especialmente participativa en este blog que me galardonó tiempo después con los mismos premios. De nuevo muchas gracias, Nienor :)
Aprovecho, de paso, para disculparme con Irene porque mi respuesta a estos premios llega con mucho retraso. De hecho, llega gracias a la segunda entrega de Nienor, que me recordó aquellos primeros galardones. Menos mal que todas somos estudiantes y sabemos que la memoria es frágil.

Sin más dilación, procedo a la presentación de los susodichos premios:

1) 

2) 

3) 

Este premio va con pregunta: 
¿Qué hace que te enganches a un blog? Que esté bien escrito, sobre todo. El tema influye, eso es cierto, pero lo que busco básicamente es que sea entretenido y me haga reír, lo que normalmente implica varios estilos distintos. También está bien enterarse de cosillas.

4) 
Este otro premio lleva unas cuantas preguntas. Ahí van:
¿Tu meta para el 2012? Ampliar horizontes: literarios, musicales, cinematográficos. Crecer como persona, vaya. 
¿A quién resucitarías si tuvieras ese gran poder? A bastantes personas, la verdad, pero el primero que se me ocurre es Roberto Bolaño. Como podéis ver, hace poco leí sus cuentos y quedé más que impactada. Creo que una conversación con ese hombre, aunque sólo fuera eso, merecería mucho la pena.
¿Qué es lo que te hace más feliz? Leer en mi cama con esa postura aún pendiente de patente que descubrí este año con un buen disco a todo trapo. 
Tu foto favorita. Una del verano pasado con mis amigas en el pueblo de dos de ellas, hermanas. Estamos todo el grupo delante de la casa, hace un poco de viento pero se está bien. Hace sol y en el ambiente se respira felicidad veraniega, pasajera pero no por ello menos dulce. Creo que Irene sabe de qué foto hablo ;)
Un lugar que adoraste conocer. Bratislava, en Eslovaquia. Estuve allí hace ya tres años, con el viaje de estudios del instituto. Todavía no sé qué le vi de especial a este sitio porque estuvimos poquísimo tiempo, sólo de paso. Creo que la morriña se había apoderado de mí y me gustó tanto porque me recordó a mi adorada ciudad natal. Además, llovía.
Regalo recibido que causó sorpresa. Lo primero que se me ocurre ahora es el Diccionario de María Moliner. Mi madre me lo regaló en mi último cumpleaños, justo antes de empezar a estudiar Filología Hispánica. Creo que abandoné definitivamente el instituto a través de este regalo. 
Plato preferido. Ensalada de fresas. A lo mejor os suena raro, pero está buenísima: lleva lechuga, fresas, queso de cabra y se aliña con aceite y vinagre (preferiblemente balsámico, y si encima lo echáis de frambuesa ya os podéis morir del gusto). Más sencillo imposible, oye, pero está buenísimo. Qué pena no tener a mano una foto para que veáis la buena pinta que tiene.
Algo que te sacó de quicio, te desilusionó y te entristeció el año pasado. El sistema de becas de la Universidad. Mejor no entrar en detalles porque todavía hoy me pongo mala al pensar en ello. 
Objetivo para el 2012 que no lograste en el 2011. Aprender a tocar algún instrumento, que me quedé en la flauta dulce del colegio.
Un motivo de agradecimiento. Me cuesta encontrar uno solo, la verdad. Perdón por dejar esta pregunta a medio contestar. 

Por último, pero por supuesto no por ello menos importante, los nominados a todos estos premios (sí, los cuatro) son:

jueves, 14 de junio de 2012

Poderosa Afrodita

Poderosa Afrodita es una ácida comedia sobre padres e hijos, sobre todo padres. Un niño, sólo un niño, basta para dar comienzo a un enredo más que curioso, de reminiscencias griegas muy bien aprovechadas por Woody Allen para darle un toque distinto. 
Pongámonos en situación: una pareja adopta un bebé recién nacido que con el tiempo demuestra un extraordinario carácter y una inteligencia despierta. Su padre adoptivo (Woody Allen) se interesa por los padres biológicos, pues a su juicio deben ser impresionantes: atractivos, inteligentes... perfectos, en suma.
La curiosidad no tarda en convertirse -cómo no- en obsesión, no compartida por su esposa y madre adoptiva del niño (Helena Bonham Carter), ocupada con la inminente apertura de su galería de arte. 
Así pues, el personaje de Allen emprende una búsqueda que en principio no parece afortunada: muchos tumbos, distintos nombres, distintas residencias... Cuando por fin localiza a la madre, ésta resulta ser una prostituta y actriz porno. 
Vale, ¿y ahora qué? Llegados a este punto, uno podría pensar que este hombre, un tipo por otra parte corriente, va a contarle a la mujer a la que está pagando que su hijo, aquel al que dio en adopción nada más nacer, es un niño tan estupendo que lo ha empujado a buscarla por todo el estado. Pero no. Lo suyo es simple curiosidad, más propia de un naturalista que de un sentimental: sólo quiere saber qué tiene ella que hace tan extraordinario a su hijo. 
Lo que encuentra no es ni mucho menos lo que esperaba. Ahora bien, eso no significa que esta historia acabe en decepción. 
No quiero entrar en detalles porque la gracia de Poderosa Afrodita es cómo se desarrollan los acontecimientos, cómo las historias de pequeños personajes se van relacionando -casi enredando- siguiendo un patrón que no podremos distinguir hasta el final de la película. 
Sólo os digo que mi relación con Poderosa Afrodita, a diferencia de Annie Hall, es más de amor que de odio. 

Los cuentos de Roberto Bolaño

Las comparaciones son odiosas, pero que hay motivos más que suficientes para llamar a Bolaño "el Borges pop" es una verdad que está ahí, imposible de ignorar. 
Borges es uno de los autores que dio pie a la renovación de la literatura hispanoamericana en los años cuarenta del pasado siglo XX. Fueron años, en mi opinión, extraordinarios. Precisamente por esto no es de extrañar que cualquier autor que de una u otra forma recuerde a aquellos precursores demuestre una calidad similar.

Puede que en este sentido no sea precisamente objetiva. Es frecuente sentir predilección por unos autores u otros, y en mi caso Borges es uno de mis autores favoritos. Como no podía ser de otra manera, Bolaño se suma con esta colección de cuentos a la lista de escritores que siempre tendrán un hueco en mi estantería.
Borges formaba parte de esa corriente que se suele llamar "fantástica". Se preocupaba por los mecanismos que conformaban la realidad, dudaba de lo que sus ojos veían y no rechazaba la idea de universos paralelos. En Bolaño todavía queda algo de eso, sólo que esta vez por lo que se preocupa el escritor es por el individuo en sí. 
Los cuentos de Bolaño se caracterizan por un profundo análisis psicológico de sus protagonistas, cada uno a su manera, y por una profunda pasión por la literatura. Con relatos como estos, a una le dan ganas de leer más y más, de ampliar los propios horizontes literarios y aprender, simplemente por el placer de saber. Es una de las muchas maravillas que reúne esta colección.
Sin embargo, la profundidad de estas historias deja también espacio a una cierta comicidad. No nos confundamos: uno no lee a Roberto Bolaño para reírse un rato, aunque de vez en cuando lo hace. No sabría explicar de qué manera logra Bolaño crear este efecto, pero lo hace. 

Para terminar, me gustaría recomendar algunos de mis cuentos favoritos:
- "El retorno". Bizarro y surrealista, se burla de la tradición de lo paranormal de una forma sutil y magnífica.
- "El policía de las ratas", una historia clásica de detectives y asesinos en un escenario no tan convencional.
- "El viaje de Álvaro Rousselot", un relato de viajes y anécdotas curiosas que, al parecer, de vez en cuando tienen lugar en el mundo de la literatura. 
- "Fotos" y "Carnet de baile". Inquietantes, cada uno a su manera.
- "El Gusano". No sé explicar exactamente qué me gustó de este cuento. Supongo que lo que me enamoró fue su atmósfera bohemia. En cualquier caso, no creo que llegue a olvidar la estampa del hombre de blanco sentado siempre en el mismo banco.
- "Otro cuento ruso". Aparte de que me encantan los autores rusos, este relato me llamó especialmente la atención porque la biografía de su protagonista se presenta de forma secundaria, por así decir: el narrador cuenta al lector lo que el protagonista le contó a él. Brillantemente ambientado, es muy fácil perderse por las calles que presenta.
- Y (curiosamente) por último, el prólogo, "Consejos sobre el arte de escribir cuentos". Sé que hay por ahí mucha gente que no lee los prólogos, pero éste realmente merece la pena: es página y media que  marca la pauta de todo lo que vendrá luego. Absolutamente brillante; imposible añadir nada más.