lunes, 16 de julio de 2012

Los Tenenbaums

Ésta es una de las pocas cosas por las que sí podría decir que una imagen vale más que mil palabras. Pero claro, sabiendo que es otra peli de Wes Anderson, ¿quién se extraña?
Hacía tiempo que quería ver Los Tenenbaums y, la verdad, no fue porque hubiese oído buenas críticas o me hubiese llamado especialmente la atención su argumento. De hecho, no sabía nada de ninguna de estas cosas. Sólo vi imágenes por ahí, escenas congeladas en las que se puede apreciar lo que ya es, según palabras de LaSexta3, "la marca de la casa": ese tipo de plano que tan especial hace al cine de Anderson. 
Ésa no es su única cualidad, sin embargo. La facilidad con que se desarrollan los acontecimientos es pasmosa; la riqueza de cada detalle y el simbolismo que arrastra no deja en ningún momento de resultar sorprendente. 
Y es que Los Tenenbaums es una película tremendamente alegórica, llena de pequeños gestos que esconden grandes intenciones y simples detalles que tarde o temprano lo significarán todo.
Bizarra en su planteamiento, ácida en su desarrollo y dulce de corazón, Los Tenenbaums es una de esas películas que hay que ver sí o sí.

viernes, 13 de julio de 2012

El proceso

Lo interesante (y por lo que me decidí a leerlo cuando me hablaron de ello en clase) de El proceso de Kafka es la sutileza de la transición hacia lo fantástico de una novela que en principio parece totalmente realista.
El proceso cuenta la historia de un nombre, Josef K., que de pronto es arrestado. Él no sabe el motivo y nosotros tampoco lo llegamos a saber.
El proceso avanza y se vuelve cada vez más absurdo, espeso e impenetrable. De alguna forma, esto se proyecta sobre el lector: esta novela resulta especialmente densa por lo lento y rocambolesco de su desarrollo.
Sin embargo, en su favor debo añadir que la empatía hacia K. es muy fácil de sentir, ya que uno termina igual de confuso, perdido y frustrado que él.
Pero, a pesar de reconocer su calidad, tengo que admitir que El proceso me resultó, con todo, pesado. Un final impactante, eso sí, pero un conjunto pesado.

La edición en particular que he manejado (la que os muestro en la imagen) incluye capítulos incompletos y fragmentos suprimidos por el propio Kafka, así como un par de postfacios escritos por Max Brod, gran amigo del autor y encargado de destruir la obra de éste a su muerte. Se entiende que Brod no cumplió tal misión.
Brod, como explica en el primer postfacio, creía en la genialidad de Kafka más que el propio Kafka. A él debemos que las grandes obras de este autor, como La metamorfosis (algo más llevadera que El proceso), sean hoy conocidas: era él quien hacía ver al torturado escritor la calidad de su obra y le convencía para sacarla a la luz. 
La verdad, casi resultan más gratas estas narraciones que la novela en sí. Desde luego, es muy interesante ver el contexto en el que surge una obra y el proceso de depuración que atraviesa a lo largo de su composición. Además, se nota un cierto afecto.

Para acabar, querría animaros a que leyerais El proceso. Es una obra ciertamente perturbadora y sí, pesada, como ya he dicho. Pero, sabiendo que no es una novela de esparcimiento, merece la pena adentrarse en ella para deleitarse con algunos fragmentos simplemente magistrales. 

Semena Negra de Gijón

Nuestro apéndice ya no tiene una función específica. Es lo que se llama un órgano vestigial. No es más que un añadido, un elemento que puede faltar o no sin afectar al funcionamiento del conjunto.
En eso consiste esta sección nueva, Apéndices. Aquí os voy a contar todas esas cosillas que se pueden hacer por aquí y que a veces tanto tienen que ver con la temática que este blog ha ido adoptando. Espero que os guste y, quién sabe, a lo mejor algún día digo algo que os resulta útil.

De lo que quiero hablaros hoy es de la Semana Negra de Gijón. Para aquellos que aún no la conozcáis, es una especie de festival literario en el que librerías de todo el país se reúnen y exponen su oferta, muchas veces a un precio muy económico (buena parte de los libros son de segunda mano, así que salen mucho más baratos). También hay autores presentando y firmando sus últimas obras, algo siempre muy atractivo, además de algún que otro concierto interesante. 
Como ya os comentaba el otro día en facebook, mi amiga Clío de El universo de Clío, otra chica y yo fuimos a la Semana Negra a ver qué encontrábamos por ahí. La tarde resultó muy productiva, especialmente en lo literario, aunque no hicimos ascos a otras cosas que fuimos encontrando. Aquí una muestra de lo que compramos; a ver si adivináis de quién es qué.



Cualquier bibliófilo que se precie encontrará encanto en la Semana Negra, aunque sólo en los primeros puestos y en lo propiamente literario del evento (y bueno, en la comida, que lo de feria siempre entra muy bien, más cuando llevas un buen rato pateándola). El resto ya... Reconozco que igual soy yo muy rancia, pero en general los parques de atracciones me resultan agobiantes.
Afortunadamente, la Semana Negra tiene algo para todos: desde el poligonero hasta gente tan pedante como Clío y yo. 

domingo, 8 de julio de 2012

Shame

Sobre Shame se ha dicho de todo. Hay quien alaba la profundidad de sus personajes y hay quien sólo ve las numerosísimas escenas de sexo explícito que se suceden a lo largo de toda la película.
A mí personalmente Shame me supone un serio problema. Cuando no me gusta una película porque "se me hace rara" tiendo a pensar que el problema es mío, que yo no he entendido lo que intentaba transmitir. Por eso le he estado dando tantas vueltas desde que la vi, hace ya una semana. 
Creo que mi problema con Shame es que la encontré lenta. La historia en sí no es mala y los actores principales, Michael Fassbender y Carey Mulligan, están espléndidos pero el desarrollo de la acción es muy lento. De hecho, casi no hay acción ni, en mi opinión, suficiente diálogo que lo compense. 
Cuando se tratan temas tan personales y se intenta desnudar el inconsciente de un único personaje se corre el riesgo de caer en lo que podemos llamar "PowerPoint de cantautor": una sucesión de imágenes con poco o ningún movimiento y una canción melancólica de fondo. Es más o menos lo que ocurre en Shame, sobre todo en su planteamiento. 
Quizá lo que hace "rara" a Shame es que buena parte de su contenido lo tiene que deducir el espectador. Hay que analizar cada pequeño gesto de los actores, cada mirada y lo que provoca o deja de provocar. Hay que suponer, presuponer, deducir. Mucho. 

Os dejo con la versión de Carey Mulligan de "New York, New York", una de las mejores escenas de la película, si no la mejor. Para que veáis hasta qué punto tienen peso (y calidad) los actores en Shame.

Reservoir Dogs

Tarantino es un tipo peculiar, eso ya lo sabíamos todos. Precisamente ahí está su fuerte y el de su cine, tan característico y reconocible. 

Reservoir Dogs es una película sangrienta. Tarantino no es apto para sensibles, ni ahora ni en sus comienzos. 
El debut cinematográfico de un director hoy ya legendario es una apuesta curiosa: el atraco a un banco narrado de una forma indirecta, sólo a través de lo que los miembros de la banda recuerdan y suponen. 
Además de este interesante juego creativo, la gracia de Reservoir Dogs es que cada personaje no sabe de los otros más que el color que el jefe de todos les ha asignado. Encima se encuentran con que uno de ellos debe de haberles tendido una trampa: la policía les estaba esperando en el lugar del atraco y ahora, si realmente hay un traidor, el lugar fijado para la posterior reunión no es seguro. Los ánimos están caldeados, la paranoia se siente en el aire. La trama está servida.
Sorpresas y mucha sangre es lo que aguarda al espectador, pero merece la pena ver Reservoir Dogs aunque no seas un incondicional de Tarantino o de las pelis de acción en general. El cine de Tarantino siempre es interesante porque le da un giro a todo: coge el género más trillado que se te pueda venir a la cabeza y le da una vuelta que lo convierte en novedad. A mí, personalmente, eso me impresiona. 
Sólo por eso (aunque no es poco) merece la pena ver esta y otras películas de Tarantino. Menos Malditos Bastardos, de esa igual podéis pasar. 

Puesto #44 de las 200 de Cinemanía.

sábado, 7 de julio de 2012

Up

Una de las cosas por las que siempre recordaré Up es por ser capaz de contar en cinco minutos y casi sin palabras una de las historias de amor más tiernas que jamás he visto. Sólo esta secuencia, apertura de la película, es una obra maestra en sí misma.
Up confirma, además, un fenómeno que llevo un tiempo observando: en los últimos años lo mejor de la cartelera siempre son las películas de Pixar (obviando las excepciones que confirman toda regla, claro).
Creo que precisamente por su éxito masivo Pixar incluye en todas sus obras algún "chiste" dirigido a los padres que llevan al cine a sus hijos pequeños o a esos no-tan-niños que vamos pare recordar viejos tiempos.
En el caso de Up, con esto no me refiero a esas supuestas referencias sexuales que todos acabamos encontrando tarde o temprano en las películas que en su día vimos cándidamente, sino a una profundidad y madurez inusitadas.
No quiero decir que Up sea mejor porque tenga "moraleja" o algo por el estilo. Al contrario que Moonrise Kingdom, hace ya tiempo que la vi, y no una sino varias veces, así que he tenido tiempo para reflexionar. Sobre todo he meditado sobre eso de las moralejas. Creo que la única conclusión válida a la que puedo llegar es que cada uno deduce su propia enseñanza. Es más, diría incluso que ésta cambia con cada visionado.
No diré qué saqué yo en claro la última vez que vi Up. Lo mejor es que vosotros, sin ninguna idea previa, la disfrutéis sin más.

Puesto #39 de las 200 de Cinemanía.

viernes, 6 de julio de 2012

Moonrise Kingdom


Moonrise Kingdom es una gran historia de amor en un envoltorio pequeño. 
Aunque, para ser sincera, esto me plantea un problema. Recuerdo Moonrise Kingdom, vista hace unas pocas horas, no como una película de amor, sino como la entrañable historia de unos niños que, bueno, se quieren. Sí, su relación es definitivamente romántica, pero su historia demasiado bizarra como para que la recordemos sólo como "una de amor". Así parece una película más de la sección de "comedia dramática" de un videoclub cualquiera y eso no le hace justicia.
¿Qué se puede destacar de Moonrise Kingdom, entonces? ¿Cómo puedo convenceros para que la veáis? No puedo limitarme a enumerar sus muchas virtudes, sobre todo porque la tengo muy reciente, como ya os he dicho. 
Voy a limitarme, pues, a deciros que salí del cine con una sensación de paz que lamentablemente no puedo describir, que me reí, que sufrí por los personajes, que se me quedó grabada su banda sonora hasta mucho después de encenderse las luces de la sala. 
Eso sí, no puedo marcharme sin antes mencionar su extrañamente peculiar estética, tan característica en la filmografía de Wes Anderson, y esa comicidad, a ratos absurda pero sobre todo sarcástica y mordaz, que tanto me sorprendió ya en Fantástico Mr. Fox.