jueves, 1 de marzo de 2012

Premio Liebster Blog

Mi amiga Irene, de My Vintage World, tu blog si te interesa la moda, las tendencias y el cine, me ha seleccionado como uno de sus cinco blogs favoritos, o sea que a partir de ahora No olvides el paraguas lucirá un bonito logo. Muchas gracias, Irene :)
Aunque es una especie de cadena, residuo tal vez de aquellos mails de antaño, en la prehistoria de las redes sociales, este tipo de menciones (y de publicidad, no nos engañemos), siempre hace mucha ilusión.
No voy a repetir la lacrimógena muestra de agradecimiento con que empapé el blog de Irene por mantener un poco de dignidad así que iré directamente al grano: las reglas de este premio.
  1. Copiar y pegar el premio en tu blog y enlazarlo al del blogger que te lo dio.
  2. Señalar tus cinco blogs favoritos con menos de 200 seguidores que merezcan ser reconocidos y dejar un comentario en sus blogs para hacerles saber que recibieron este galardón.
  3. Esperar que estos blogs pasen, a su vez, el premio a otros blogs.
Pasemos pues a la lista de seleccionados:



  • Jóvenes (sobre)salientes, uno de esos sitios para recuperar la fe en el ser humano. Más aún en los tiempos que corren, es realmente gratificante ver que aún hay gente que piensa, que se mueve, que actúa. Además, ayer cumplieron un añito. ¡Muchas felicidades desde aquí!
  • Cómo olvidar a La Loca de Singapur, un blog divertido donde los haya. Juro que he llegado a llorar de la risa por culpa de esta mujer (menos mal que nadie de mi familia me consideraba ya muy normal)
  • Mi ultimísima "adquisición": Un desván azul. Acabo de empezar a seguirlo, así que casi no me ha dado tiempo a mirarlo con calma, pero creo mucho en su autora. Estoy segura de que Un desván azul es un blog de visita obligada.
  • Otra recién llegada, El Universo de Clío, un blog sobre mitología altamente recomendable. Aún tiene pocas entradas, pero ya habrá tiempo de llenarlo. Lo que sí es ya seguro, es que con cada visita se aprende algo nuevo. Y ya sabéis que no os podéis dormir sin algo nuevo en la cabeza.
  • Por último, aunque no por ello menos importante, El embargo de neuronas menguantes,  un blog en mi opinión infravalorado. La de música que he encontrado yo aquí... Muchas gracias a su autor, Edu Núñez.

Y esto es todo. Espero que a los premiados les haga tanta ilusión como a mí y que los lectores encontréis nuevos sitios que merezcan la pena, como yo he hecho.

lunes, 27 de febrero de 2012

The Help

Éste es uno de esos casos en los que hay que hablar de libro y peli. Y en qué momento, teniendo en cuenta que ayer tuvo lugar la Gala de los Oscar. 
Como sabéis, Octavia Spencer, la actriz que encarna a Minny, una de las protagonistas de la historia, ganó el Oscar a Mejor Actriz de Reparto. Criadas y señoras (The Help en el original) estaba nominada también a Mejor Película, y Viola Davis, actriz que interpreta a Aibileen, otra de las protagonistas, a Mejor Actriz Principal. No se llevaron más que un galardón de tres, pero supongo que sólo el hecho de que se te tenga en cuenta, sobre todo a estos niveles y con la competencia tan dura que había,  tiene que ser un gustazo tremendo.

Mi historia con esta película (y también con el libro, pero de eso ya hablaré más tarde) es un tanto curiosa. Fui a verla al cine con unas amigas y, por primera vez en mi vida, entré en la sala sin tener ni idea de lo que me iba a encontrar. Una experiencia altamente recomendable, por cierto, con esta película en especial y casi con cualquier otra. 
A estas alturas, creo que todo el mundo está enterado del argumento de Criadas y señoras, así que no entraré en más detalles a fin de evitar spoilers. Puede que penséis que no hay posibilidad de chafar una película como esta, pero os equivocáis. Y mucho. 
La de Criadas y señoras es una historia emotiva donde las haya, pero sin caer en el sentimentalismo y el horror de otras que han tratado el mismo tema. Está maravillosamente  contada y ambientada, además de ser una adaptación excelente, pero, sintiéndolo mucho, no es tan impresionante como para ganar un Oscar. 
En cualquier caso, es algo más que digno de ver. Así que ya sabéis, id al cine ahora, que luego llega el Marzo Negro y no se puede. 

Suele pasar que cuando una novela da pie a una película, se pierde el norte literario. Bueno, igual no tanto. Pero sí se difumina un poco, aunque sólo sea porque cambian la portada y luego pasa lo que pasa: 

"Ah, ¿que hay libro? ¿Cuándo lo hicieron?". 


Con el libro me pasó algo parecido que con la película. Ahora ya sabía de qué iba, pero no me refiero a eso. Me lo encontré de casualidad. Yo buscaba un manual de literatura y acabé con esto. Es que no tenían el manual... y yo tenía ganas de leer pero ningún libro a mano. Era obvio lo que iba a pasar ¿no? 
De la novela puedo decir más o menos lo mismo que de la película: no revelo nada por no destriparla pero sí adelanto que realmente merece la pena. Pero ojo, si veis la película antes sabed que no os vais a encontrar con lo mismo, ni mucho menos.
Normalmente me molestan cambios tan esenciales como los que han hecho para adaptar Criadas y señoras a la gran pantalla, pero en este caso concreto los entiendo. No podría haber sido de otra manera. Además, la película es un gustazo de ver, así que estoy contenta. 

En resumidas cuentas: Criadas y señoras, libro o película, pasa a la lista de cosas que me reconcilian con el mundo. 

lunes, 20 de febrero de 2012

El valle de los caballos, una novela de paso

Anoche terminé El valle de los caballos, segunda parte de la mítica saga Los Hijos de la Tierra, de Jean M. Auel. Probablemente os resulte familiar, ya que hace no muchas entradas (mejor dejamos a un lado el factor tiempo) dije maravillas de la primera parte de esta serie, El clan del oso cavernario. Podéis rememorar aquel post aquí.
Pues bien, ya lo dice el refrán: "Segundas partes nunca fueron buenas". A ver, no es que deteste esta novela, no es que haya sufrido mientras la leía. Es sólo que comparada con la primera... uff.
Sigue teniendo el punto fuerte de El clan del oso cavernario: el tremendo trabajo de investigación, patente a lo largo de toda la obra. Pero en este caso, 

AVISO: SPOILER

como la historia trata de lo que ocurre una vez Ayla abandona el Clan hasta que se encuentra con Jondalar, ocupa largos periodos de soledad y aislamiento, sobre todo para la joven cromañón: Ayla pasa hasta tres años en lo que luego llamarán el valle de los caballos, con sólo una yegua y un cachorro de león cavernario por compañía.

FIN DEL SPOILER

Las diferencias entre el Clan y Ayla quedan aún más patentes en esta segunda parte. Podemos ver, paso por paso, cuáles son exactamente las cualidades que permitieron a nuestros antepasados preparar el camino para llegar a lo que somos hoy (aunque, dicho sea de paso, no sé si se sentirían muy orgullosos; yo, desde luego, lo estoy muy poco). Sin embargo, los descubrimientos de la joven parecen forzados, chapuceros, demasiado fáciles y rápidos. El colmo de la serendipia, por decirlo de alguna manera. Antes nos mostraban sus intentos, sus faltas, sus razonamientos... Ahora no. No hay ensayo ni error, sólo un abrumador talento natural que puede con todo. Me alegro por Ayla, porque es un personaje con el que he llegado a simpatizar, pero soy una lectora mezquina: prefiero que sufran un poco. 
Por otro lado, Auel aligera la acción intercalando a lo largo de buena parte del libro la historia de Ayla con el Viaje de Jondalar y Thonolan, dos hermanos cromañón en busca de aventuras primero, y de la muerte después. 
Los capítulos de Jondalar y Thonolan sirven también para hacernos una idea de lo radicalmente opuestas que son la vida, las relaciones y las costumbres de los hombres del Clan que cría a Ayla y de estos personajes nuevos. Quizá sea ésta la única razón por la que merece la pena leer El valle de los caballos.

En resumidas cuentas, recomiendo este libro sólo a aquellos que hayan disfrutado con El clan del oso cavernario. De todas forman, es posible que muchos abandonen la saga después de este libro. Yo, por mi parte, tengo el tercero en la estantería; voy a darle una oportunidad. 

domingo, 29 de enero de 2012

Millenium, o las alegrías que aún puede dar el espíritu yanki

¿Remake de una película reciente o nueva adaptación? ¿Es la Millenium de David Fincher una muestra más del nuevo imperialismo estadounidense, o simplemente la prueba patente de que se podía hacer una mejor adaptación de la novela homónima?
No soy crítica de cine, a la vista está, pero sí soy una buena lectora y una cinéfila apasionada; por algo se empieza. Partiendo de esta base, sólo puedo decantarme por la segunda opción. 
Leí los libros de Stieg Larsson (bueno, me queda el tercero, pero para eso todavía falta) y vi las versiones suecas unas cuantas veces. 
Pero vayamos por partes:

Los libros.
En resumidas cuentas, podemos decir que Millenium es la clásica novela negra... pero con una vuelta de tuerca. Vuelta y media, más bien. Me encantó Los hombres que no amaban a las mujeres simplemente -aunque no es poco- porque no me pude imaginar quién era el malo, el asesino o como queráis llamarlo, hasta el mismo final. Y me fui devanando los sesos para averiguarlo eh. Ésa fue otra de las cosas que me encantó del libro, que te daban indicios con los que tú podías construir teorías propias, aunque no sirviesen para nada.
En el segundo libro, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, no ocurre exactamente esto. Pude adivinar la supuesta gran revelación de la novela antes de cien páginas, cosa que me decepcionó un poco, pero no por ello dejé de disfrutar la novela.
Ya comentaré qué ocurre con el tercero y último, La reina en el palacio de las corrientes de aire, pero de momento, basándome en la película que ya he visto (fue sin querer, lo juro), tengo grandes esperanzas puestas en él.

Las películas.
Me ha parecido oír por ahí a algún crítico decir que a la última adaptación de Millenium le sobra metraje. Como digo, no me dedico a esto pero, llámese deformación "profesional", llámese manía, me gusta que cuando un libro pasa a la gran pantalla se respeten algunos puntos. Muchas veces esto se refleja en películas largas. Muy largas, otras tantas. Demasiado, algunas. 
En este caso concreto yo no creo que sobren minutos (bueno, si acaso en los créditos iniciales, demasiado abstractos para todo el tiempo que ocuparon, diría yo). De hecho, el problema que tuve con la película sueca fue que la encontré escasa: trataba todo lo relacionado con Wennerström de una forma muy superficial. 
Pero como el asunto se soluciona con la mini serie, no puedo, ni mucho menos, quejarme. De hecho, cuando supe que en Estados Unidos se iba a hacer una adaptación hasta me molestó. ¿Por qué cojones se tienen que meter en todo?, pensaba. Por todos es sabido que a los yankis les encanta hacer su propia versión de cualquier cosa, pero esto ya parecía demasiado. ¿El remake de una película de hace dos años? Sin embargo, después de verla  concluyo que la nueva Millenium se constituye como una visión propia de la obra de Stieg Larsson, independiente de la de sus paisanos. 

En conclusión, recomiendo leer los libros, primero de todo, y ver las dos versiones, la sueca y la americana. No las comparéis demasiado; valorad las virtudes de cada una.

miércoles, 11 de enero de 2012

Maldito karma

Hace tiempo fui con una buena amiga a un centro comercial. No recuerdo qué estábamos haciendo allí exactamente. Sé que no fuimos porque sí, a dar una vuelta o algo por el estilo, porque este centro no nos queda precisamente cerca de casa y, además, no soy de las de:


En cualquier caso, ahí estábamos mi amiga y yo, sin nada que hacer. Caminamos, caminamos... y topamos con una tienda de mascotas. 
No me paro demasiado en este tipo de tiendas. Mi niña interior ya sufrió bastante en su momento. Pero mi amiga, en uno de esos arrebatos de entusiasmo infantil que la caracterizan desde que nos hemos hecho mayores, corrió hacia el escaparate. 
Había conejos (siempre los hay, en absolutamente todas las tiendas; es increíble) y perritos. Unos cachorritos preciosos, negros, peluditos, preciosos, pequeñitos, preciosos... 
El arrebato de mi amiga nos llevó hasta dentro de la tienda. Al lado de su jaula. Mi amiga metió un dedo entre los barrotes. Bueno, más bien estampó la yema del dedo y algo de carne pasó al otro lado. Uno de los cachorros se acercó y empezó a lamerla y, de paso, a la palanquita que mantenía cerrada la jaula.

No pude evitar acordarme de Maldito karma, de David Safier. La protagonista de esta novela es Kim, una agresiva y ambiciosa reportera que, un buen día, muere. Se le cae un satélite ruso encima. No entraré en detalles para evitar probables spoilers. Baste decir que, cuando muere, se reencarna en hormiga. A partir de ese momento, tendrá que hacer buenas acciones para, a su muerte, reencarnarse en un animal superior, así hasta volver a ser humana.
Os preguntaréis  por qué me acordé de este libro. Suena absurdo. Lo hizo en su momento y siempre lo hará, pero aquel perrito... Parecía desesperado por salir de allí (ayudan todas las leyendas urbanas en torno a las tiendas de animales, por lo menos las de mi ciudad) o por decir algo. No lo típico de "Llévame a tu casa y quiéreme". No, parecía algo más serio. Como una misión, como la misión de Kim Lange. 
En mi defensa diré que cuando pasó esto acababa de leer el libro.

A propósito, en un post anterior, El guionista, los peces y la lectora que no sabía lo que decía, ya hablaba de Maldito karma. Dije que tenía ganas de leerlo para comprobar si todos los guionistas tenían los mismos "problemillas" a la hora de pasarse a la novela. Pues bien: no voy a dar el mito por cazado aún. Mi madre ha comprado los otros libros de Safier, Jesús me quiere y Yo, mi me... contigo, así que los tomaré prestados en algún momento del año para confirmar mi hipótesis. Os mantendré informados. 
De momento, lo que sí es seguro con este hombre es que te ríes. No llegas a llorar, porque por lo menos en Maldito karma el drama no es tan intenso, pero te ríes mucho. Y hace falta. 
No sé qué habrá sido de aquel perrito, por cierto...

lunes, 14 de noviembre de 2011

Paraíso inhabitado, de Ana María Matute

Paraíso inhabitado es una de esas novelas que marcan, que dejan una señal indeleble en algún lugar oculto del cuerpo, donde nadie que no deba pueda verlo. 
Todo el mundo tiene cicatrices. A mucha gente le falta el apéndice, según parece. Pero nadie enseña una cicatriz así, de buenas a primeras, sin conocerte de nada. Bueno, así será hasta que pasen de moda las frases de hielo para ligar, supongo. Hasta entonces, la ropa es lo único que  se le permite mirar un extraño.
Es por esto que no estoy muy segura de lo que voy a hacer ahora. 
Releo lo que tengo escrito y soy consciente de que parecen elementos inconexos y desordenados. Paciencia. Enseguida voy.
Creo firmemente que un buen principio anuncia una novela soberbia. Sólo hace falta una frase adecuada, a veces nada más que una palabra. Un garfio que, sin piedad, se hunda en la carne de un lector desprevenido que "sólo pasaba para echar un vistazo". 
Éste es el caso de Paraíso inhabitado. 
Lo abrí un buen día que no sabía qué leer. ¿Qué puedo escoger?, debí pensar, ¿qué me apetece? Recorro con la mirada toda mi estantería en busca de algo que, no sé, me llame; es un pequeño ritual. Aquella vez mis ojos se posaron sobre el fantástico azul de la última novela de Ana María Matute. Lo abrí. Pasé esas primeras páginas vacías y di de bruces con una frase que ponía palabras a un dolor tan viejo como yo misma, un dolor que me costaba reconocer y más aún explicar:
Nací cuando mis padres ya no se querían.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Sabor a canela. O lo que surja

Sabor a canela es una de esas novelas que se pueden leer del tirón. Yo lo hice. Y fue la única vez que un libro me ha durado una sola noche, por cierto.
Pero, ¿eso es bueno o malo? A lo largo de mi vida he leído libros que me han encantado, libros que he adorado y he vuelto a leer unas cuantas veces, en un sutil tira y afloja con la obsesión, como quien dice. 
No es lo que me ocurre con Sabor a canela. Vale, lo leí. Me gustó. Cierra el libro, ponlo en su sitio, apaga la luz y a dormir, que ya son las cuatro.
Normalmente, cuando termino una novela me quedo un tiempo pensando. Experimento una cierta sensación de vacío que sigue al momento justo en que cierro el libro, le doy la vuelta y me enfrento a su portada. No es el fin de una era pero desde luego sí es el fin de algo, no hace falta rotularlo con letras gigantescas para darse cuenta. A lo mejor, y sólo a lo mejor, soy un poco nostálgica.
Pero a lo que iba. Tengo un buen recuerdo de Sabor a canela. Difuso, pero bueno. Lo recuerdo como algo dulce y estremecedor a un tiempo. A veces recordaba a aquello que se dice sobre huracanes causados por mariposas. Otras, hacía pensar en esas  frías tardes de lluvia que como mejor se pasan es con una taza caliente entre las manos. Sus capítulos, ninguno de más de cuatro páginas, le dan una agilidad tremenda. Terminas uno y piensas "Bah, es poco. Otro capítulo y ya". Claro que sí, campeón. 
Ésta es una de esas novelas que normalmente se olvidan con la misma facilidad con que se leen. Estupenda para pasar un buen rato; fin.